La importancia de ser un buen referente

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referente para tu perro

Con el pelo rizado, fuertes y atléticos, regordetes y bajitos,… nos gusta sacar parecidos entre los perros y sus dueños… pero ¿se queda sólo en lo físico? Este artículo pretende hacer una revisión sobre algunos aspectos que señalan lo importante que es ser un buen referente para nuestro perro, porque ellos están constantemente fijándose en nuestra actitud y en nuestras emociones y su comportamiento efectivamente depende, en gran medida, de cómo actuemos nosotros ante las distintas situaciones a las que nos enfrentemos diariamente.

Ser un buen referente para tu perro

Cuando llega un nuevo amigo peludo a casa pensamos en algunas necesidades básicas: su camita, su cuenco para el agua y la comida, algunos juguetes, un collar y una correa a la última,… sin embargo no son éstas las únicas necesidades que tenemos que tener presentes.

Desde el primer minuto en que el perro está con nosotros, nos convertimos en su principal referente. El perro ante cualquier situación nos observa para ver cómo tiene que comportarse:  si hay que preocuparse o no ante un determinado estímulo, si puede estar tranquilo y relajarse o hay que ponerse en marcha y activo porque “algo va a pasar” y por supuesto nos convertimos en la figura donde buscar refugio y seguridad si fuera necesario. Como demuestran Lisa Horn, Ludwig Huber y FriederikeRange (2013) en su estudio TheImportance of theSecure Base EffectfordomesticDogs – Evidencefrom a ManipulativeProblem-SolvingTask, el propietario se convierte en una base de confianza y seguridad para su perro y determinará la forma en la que éste se desenvuelve y relaciona con su entorno.

Que durante toda la vida de nuestro amigo tengamos un buen vínculo y seamos esta figura de seguridad y confianza dependerá de nosotros. Ser un buen referente para nuestro perro implica principalmente:

  • Ser una persona tranquila y “relajada”.
  • Mostrarnos seguros y confiados.
  • Ayudar y dar solución a nuestro compañero canino en aquellos momentos en los que la situación “le venga grande” (tú sígueme que yo te saco de ésta).
  • Respetar su curiosidad innata e incluso animarle a conocer nuevos estímulos o situaciones, siempre bajo un entorno de seguridad.

En el estudio “LikeOwner, LikeDog”: CorrelationbetweentheOwner’sAttachmentProfile and theOwner-Dog Bond (MarcelloSiniscalchi, Carlo Stipo yAngeloQuaranta, 2013) se analiza el nexo que hay entre la personalidad del propietario y el comportamiento de su perro, así como el vínculo y relación entre ambos. El estudio se basa en el efecto de seguridad que genera el propietario en relación al juego y a la exploración (Ainsworth’sStrangeSituation Test, 1969). Los resultados confirmaron que los perros con propietarios seguros y tranquilos muestran una mayor capacidad de exploración y curiosidad, mientras que los perros con propietarios más inseguros inhiben esta capacidad exploratoria sustituyéndola por una búsqueda de relación y contacto social con su dueño.

El día a día

Está claro cómo el perfil y la personalidad de los propietarios incide directamente en el carácter y comportamiento del perro. Para cualquier perro su humano es su punto de partida y de referencia (como pasa con los niños y sus madres). Muchas veces no somos conscientes de cómo la actitud de nuestro perro ante determinadas situaciones está marcada por nuestra propia actitud.

Esta influencia social podemos dividirla en dos fases o etapas: ante un estímulo determinado, primero el perro mira (consulta) a su referente para, seguidamente, actuar en consecuencia: acercarse o reaccionar ante el estímulo (ésta reactividad en los perros se suele formalizar a través de los mecanismos instintivos de huida o de agresión). A veces, la primera fase de consultar a su referente pasa desapercibida, porque puede ser un gesto muy sutil y rápido (pero es que los perros están acostumbrados a observarnos y analizarnos las 24 horas del día, ¡no necesitan quedarse tres horas mirándonos para ver nuestra reacción!).

La influencia social es tan grande e importante que podemos volver a un perro miedoso ante un determinado estímulo aunque anteriormente no haya tenido experiencias negativas con él. Veámoslo con un ejemplo: nuestro perro es sociable con otros perros, sean machos o hembras, grandes o pequeños, cachorros o ancianos,…, nunca ha tenido ningún problema con ellos y se muestra como un perro equilibrado y conoce y utiliza el lenguaje canino con otros iguales a la perfección. Sin embargo, un día nosotros nos mostramos temerosos y tensos ante la presencia de un determinado perro o una raza: nuestros músculos se tensan, ralentizamos o aceleramos nuestro paso y casi involuntariamente tensamos la correa transmitiendo este nerviosismo e inseguridad a nuestro perro. Le estamos comunicando “que algo pasa”. Posiblemente, gracias al historial de experiencias positivas de nuestro perro con otros iguales esta primera vez no reaccione, pero se quedará “con la mosca detrás de la oreja”: ¿qué pasa con este perro que cada vez que lo vemos mi dueño se preocupa tanto? Si esta situación se repite unas cuantas veces más habremos conseguido inducir miedo a nuestro perro ante la presencia de otro (no hace falta que sean muchas las repeticiones, recordemos que una única repetición de una situación puede ser bastante si es lo suficientemente intensa como para generar conducta y emociones, positivas o negativas, en nuestro perro).

Cuando nuestro perro ya presenta problemas de comportamiento ante determinados estímulos, no hace falta señalar que nuestra actitud será determinante en la mejoría o no de nuestro amigo. Si nuestro perro acostumbra a ladrar y abalanzarse contra otros perros, por ejemplo, casi involuntariamente nosotros nos tensamos tan pronto vemos un perro a tres kilómetros a la redonda. Nosotros también estamos marcados e influenciados por nuestro historial de experiencias. Sin embargo, esta tensión y preocupación no hará más que agravar el problema ya que le estamos dando la razón a nuestro perro: “es lógico que ladres y te tires a ese perro, yo también estoy preocupado”. Mantener la calma, ser tranquilos y firmes y transmitirle seguridad a nuestro amigo es crucial para que cualquier trabajo de corrección de conducta funcione y nuestro perro aprenda a gestionar estas situaciones.

Ahora que sabemos la influencia de nuestro comportamiento y actitud en nuestro compañero canino sólo nos queda ponernos manos a la obra.

Os propongo que durante tres días hagáis el siguiente ejercicio:

Primer día: observar y ser conscientes de vuestro comportamiento desde que os levantáis hasta que os acostáis, incluyendo cualquier actividad que hagáis en presencia de vuestro perro: desayunar, salir de paseo, hablar por teléfono, recibir a las visitas, ver la televisión, etc. y analizar cómo reacciona vuestro perro. Por ejemplo: suena el teléfono y me levanto corriendo para cogerlo, miro a mi perro y resulta que él también se ha levantado de su camita donde dormía plácidamente para ver qué ha pasado para que yo me levante como un rayo del sofá y atraviese el pasillo a toda velocidad.

Segundo día: ahora que somos más conscientes de cómo reaccionamos nosotros ante cualquier situación cotidiana, vamos a tratar de “corregir” aquellas en las que transmitimos tensión a nuestro perro, tratando de ser más tranquilos y transmitirle seguridad y confianza a nuestro amigo.

Tercer día: hagamos una pequeña revisión de qué ha pasado, si nuestro cambio ha influido en el comportamiento de nuestro perro. Estoy segura de que si habéis conseguido ser un buen referente durante estos dos últimos días la respuesta será que sí: en el paseo se mostraba más tranquilo y tiraba menos de la correa, se ha mostrado menos reactivo con otros perros y/o personas, hemos disfrutado más del tiempo que pasamos juntos,…

Animaros a ser un buen referente para vuestro amigo canino, os lo agradeceréis mutuamente y disfrutaréis muchísimo más del tiempo que compartís.
 

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Lucía López Herrero    

Educadora Canina y experta en modificación de conducta – Alma Canina

www.almacanina.com


Bibliografía

Lisa Horn, Ludwig Huber, Friederike Range (2013).The Importance of the Secure Base Effect for domestic Dogs – Evidence from a Manipulative Problem-Solving Task.

Merola, I., Prato-Previde, E., & Marshall-Pescini, S. (2011). Social referencing in dog-owner dyads?

MarcelloSiniscalchi, Carlo Stipo, AngeloQuaranta (2013). “Like Owner, Like Dog”: Correlation between the Owner’s Attachment Profile and the Owner-Dog Bond

Miiamaaria V. Kujala, Jan Kujala1, Synno¨ ve Carlson,RiittaHari (2012). Dog Experts’ Brains Distinguish Socially Relevant Body Postures Similarly in Dogs and Humans

Marie Nitzschner, Alicia P. Melis, Juliane Kaminski, Michael Tomasello (2012). Dogs (Canisfamiliaris) Evaluate Humans on the Basis of Direct Experiences Only

IsabellaMerola, EmanuelaPrato-Previde, Sarah Marshall-Pescini (2012). Dogs’ Social ReferencingtowardsOwners and Strangers

Jaime Vidal (Santi) (2010). Adiestra a tu perro en positivo. Editorial Hispano Europea.

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10 Comentarios

  1. Hola Lucía, muchisismas gracias por tu aportacion!
    que imprtante es lo que dices! en el día a día vamos tan rápido (en nuestro trabajo, con los compañeros, con la familia… y por supuesto, con nuestros perros!) que nos olvidamos de nuestro cuerpo, no somos conscientes de como nos comunicamos con nuestro tono de voz, los gestos de la cara, el movimiento de las manos, y transmiten tanto!!! …. ni qué decir tiene en la repercusión en la comunicación con nuestros perros.

    Y esque trabajar de esta manera que nos propones estoy segura que no solo redundará en una mejora en la conducta del perro, sino en una mejora en nosotros mismos!!!

    • Hola María, gracias a ti por tus comentarios. Efectivamente, como bien dices, nosotros hemos dejado de lado la comunicación corporal, tan importante en todos los animales. Nuestro tipo de vida y las “exigencias” de la sociedad en la que vivimos nos ha hecho que demos muchísima más importancia a la comunicación verbal, olvidándonos de nuestro lenguaje corporal, sin embargo nuestros amigos caninos, de nuevo, nos brindan una oportunidad más para volver a nuestros orígenes y conectarnos de nuevo con la naturaleza y seguir así creciendo y mejorando como personas. :-)

  2. Muy interesante el artículo; de acuerdo totalmente con el; de hecho, querer a tu perro y lo mejor para el, revierte en beneficio tuyo, porque te ves obligado a analizar tu conducta y reacción ante acontecimientos externos( tengan relación con tu perro o no, ya que nuestras reacciones son semejantes en distintos asuntos), y te permite conocerte mejor, mejorar, tener más salud, y disfrutar más de tu amigo peludo.

  3. Muy muy muy interesante. La verdad que después de leerlo he pensado… uhi, me tengo que poner manos a la obra porque al final sin querer se nos olvida este aspecto tan importante de la relación y nos creemos que sin esforzarnos seremos un buen referente…Cuando en realidad estamos nerviosos a menudo… estresados etc.. sin pensar que eso tb se lo transmitimos…. Me pongo ya mismo a seguir tus consejos!!!

  4. Justo eso pienso.
    Acogí un mestizo hace una semana. TEnía claro que si yo estoy tranquila, el perro lo estaba y he observado, que los primeros días era genial, pues todo iba sobre la seda… con el paso de los días, veo que mi perro se impacienta en el momento de estar solo (tengo que trabajar) y eso me pone nerviosa. Tengo miedo de que ladre, de que arañe la pared y esas cosas, que el primer día veía aceptable y ahora no tanto.
    ¿Seria razonable que yo pensara y me relajara creyendo que mi perrito está más a gusto que en brazos en el salón de casa mientras yo trabajo?
    Muchas gracias.

  5. Hola Eva,
    Es importante que sepas si es un perro acostumbrado a vivir en un piso, si ha aprendido a gestionar el estar solo. A ningún perro le gusta quedarse sólo pero si están bien educados emocionalmente lo aceptan con relativa resignación. No siempre es tan fácil y menos con perros adoptados. Estamos trabajando en un articulo sobre ansiedad por separación. Esperamos poder tenerlo pronto listo para aclarar este tipo de dudas!!

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