Mi perro quiere mi comida

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Mi perro quiere mi comida

Muchos dueños se quejan de que sus perros no les permiten comer tranquilos, que no dejan de pedirles comida y que llegan a ser tan insistentes que terminan dándosela para que se calmen. La mayoría se queja de que ladran, gimen e incluso arañan insistentemente con la pata para que les den comida. Los dueños, por lo general, suelen estar acostumbrados a la insistencia de su perro pero el problema llega cuando se come con familia o amigos, ya que también les llega a molestar a ellos y convierte la comida en algo muy incómodo para los propietarios.

Causas

Lo primero que debemos tener claro es que se trata de una conducta aprendida que hemos reforzado sin ser conscientes y que por lo tanto es muy persistente en el tiempo. El perro hace todo tipo de peripecias para conseguir algo de comida y al final, por unas cosas o por otras, siempre consigue su trocito, sus sobras, su pedacito de pan; y si no lo consigue hoy, lo consigue mañana, lo que en términos de aprendizaje se denomina refuerzo intermitente que se traduce en una mayor resistencia a la hora de hacer desaparecer esa conducta. Además, en muchas ocasiones, el hecho de dar de nuestra comida al perro ocasiona una pérdida de interés de éste por el pienso seco, lo que complica más aún la situación.

La mayoría de personas empiezan a dar comida a su perro motivadas por el cariño. Lo que no se imaginan es que ese pequeño gesto ocasionará un problema de conducta en el futuro que les hará la convivencia más incómoda en algunos momentos.

Lo cierto es que no se le hace ningún favor al perro dándole de nuestra comida. Si lo hacemos, por lo menos debemos ser conscientes de que se la damos por nosotros, porque creemos que de alguna forma la necesita, no porque realmente la necesite. A veces, simplemente interpretamos que su gemido, ladrido o nerviosismo le está haciendo sufrir y queremos evitarlo, pero lo cierto es que el perro no está sufriendo, sólo está haciendo aquello que cree que ha sido efectivo en otras ocasiones, y al darle comida reforzamos esa idea.

Sí es verdad que el nerviosismo que acompaña a esa conducta no es algo saludable para el perro ya que genera estrés, pero es importante saber que es ese estrés y no el sufrimiento lo que le lleva a gemir, ladrar o arañarte con la pata. En este sentido, lo mejor que puedes hacer por tu perro es convencerte de que lo más recomendable para su salud es que coma pienso de alta calidad ajustado a sus hábitos de ejercicio físico, peso y edad, ya que de este modo estamos garantizando un equilibrio nutricional y no estamos fomentando ninguna conducta ansiosa en relación a la comida.

¿Qué podemos hacer?

En términos de aprendizaje animal, cuando reforzamos una conducta estamos haciendo más probable que se repita en el futuro. Por lo tanto, si retiramos el refuerzo de forma permanente la conducta ya no tendría razón de ser y desaparecería. Este proceso se denomina extinción y consiste básicamente en retirar el refuerzo que mantiene la conducta inadecuada. Cuanto más tiempo lleve el perro consiguiendo comida con estas conductas, más resistente serán a la extinción. En este caso concreto, las conductas a extinguir serían todas aquellas relacionadas con la “petición de comida” por parte de tu perro: ladridos, movimientos insistentes, golpes con la patita… etc. Y el refuerzo que las está manteniendo es “darle de nuestra comida”.

Por lo tanto, aunque pueda parecer obvio, la única forma de conseguir que tu perro deje de pedirte mientras estás comiendo es no volver a darle comida nunca más. De hecho, no será necesario que le regañes, simplemente dejar de darle comida e ignorarle lo máximo posible. Si lo haces de forma consistente y persistente en el tiempo sin duda la conducta desaparecerá.

Debemos advertir, no obstante, que no será algo tan sencillo como dejar de darle comida dos días para que el perro deje de pedir comida; deberemos ser coherentes con la decisión y mantenernos firmes. Está ampliamente demostrado que cuando se empieza el proceso de extinción de una conducta, ésta llega a producirse con mayor intensidad hasta que alcanza un pico máximo a partir del cual ya sólo empieza a decrecer (lo que se llama la curva de la extinción).

¿Qué quiere decir esto? Que los primeros días que empecemos a retirar el refuerzo (a no darle cuando nos pide), el perro empezará a realizar las conductas típicas: ladrar, gemir, insistir…,  pero con una peculiaridad: cuando compruebe que  esta vez es verdad que no va a recibir nada a cambio, de alguna manera empeorará su conducta y empezará a aumentar la intensidad de sus respuestas (pedirá con mucho más nerviosismo, ladrará más, te dará con más fuerza con la patita, etc.). Es muy importante conocer este dato y saber manejarlo ya que es de vital importancia para el éxito del proceso que no accedamos a sus peticiones y nos mantengamos firmes en la convicción de no darle comida. Si lo conseguimos, si finalmente no accedemos a sus peticiones, por una ley de aprendizaje animal sobradamente contrastada, el perro dejará de mostrar esas conductas y dejará de pedirte comida mientras comes, y todo, sin que genere sufrimiento o estrés en el animal. Terminará por acostumbrarse a la nueva situación y con el tiempo es posible que te sorprenda que el perro permanezca tranquilo en su sitio mientras comes.

Es muy importante mantenerse firmes ya que como señalaba antes, si por su lastimera insistencia nos apiadamos de él y terminamos ofreciéndole comida con la justificación de “un día es un día” lo que estaremos consiguiendo es que la conducta sea más difícil de suprimir y más resistente al cambio (refuerzo intermitente). Por lo tanto, si somos varios miembros en la familia sería aconsejable que todos acordaran una pauta a seguir y que la mantuvieran de forma consistente para favorecer la extinción. Aún así, los perros discriminan con mucha facilidad y si uno de los miembros es firme y nunca le da comida, con toda seguridad el perro dejará de pedirle a este miembro y buscará otros más “débiles” a los que molestar.

Simplemente señalar, para terminar, que ni tan fácil ni tan difícil, sólo depende de nosotros: cambiando un pequeño gesto conseguimos que el perro abandone una conducta que es una fuente continua de estrés. Recuerda, conseguir que el perro esté tranquilo mientras comes es la meta, es lo mejor que puedes hacer por él. De la otra forma lo único que hacemos es crear una necesidad que el perro por sí sólo no tendría, y que a la larga le genera mucho estrés.

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Ana Jiménez Fernández
Licenciada en Psicología y Adiestradora Canina

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5 Comentarios

  1. mi perro no para de pedirme comida y yo siempre se la doy porque me creo que llora porque tiene hambre pero voi a intentar conseguir no hacerlo!!

  2. ¿Qué hacer cuando en la calle no para de buscar comida?;últimamente está más obsesionada de lo normal,siempre iba suelta y ya no podemos.Gracias

  3. Tengo un coquer spanish de tres años y estoy muy preocupada porque no puedo hacerle comer sus perlas alimento para perros, solo quiere comer carne picadita, pollo desmenuzado mada mas.
    Que puedo hacer

    • creo que lo tienes mal acostumbrado y terminara por enfermarse
      hace poco vi un programa el la tele que se llama el asombrozo DR BET
      o algo asi y le llebaron una perrita que estaba enferma y no se explicaban porque despue de preguntar que era lo que comia el dueno le dijo que le daba de su comida y esta lo enfermo le causo problemas en los pulmones y grasa en sus rinones porque aunque les gusta mucho la comida de humanos su cuerpo no esta preparado para ella el doctor le dijo que si le daba su comida(croquetas de cachorro) balanceadas estaria bien y despues de algun tiempo el cachorro bajo de peso y estaba sano puedes empezar a darle sus croquetas revolviendole comida pero solo un poco solo para que tenga buen sabor!!!

  4. Porque mis perros siempre quieren estar comiendo…les doy diario su comida regularmente a la misma hora cada día.. son insaciables o que les pasa?

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