Mi perro tiene obsesión por la pelota

Pregunta Miriam: Mi perro tiene obsesión por la pelota, juego con él a lanzarla y me la devuelve y suelta a la orden. El problema viene cuando se acaba el juego y guardo la pelota para que no la vea pero claro, la huele y no para de lloriquear de manera ansiosa. ¿Qué puedo hacer para que deje de lloriquear?

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Conocemos ese problema y no te creas que es tan fácil de cambiar, aunque siempre hay que intentarlo. Realmente si NUNCA le vuelves a tirar la pelota terminará por extinguirse. Es una ley del aprendizaje que es como las matemáticas: conducta que no se refuerza se extingue (aunque a veces se refuerzan sin que seamos conscientes ya que no siempre es tan fácil determinar qué refuerza una conducta).

Es verdad que se puede tardar más de lo que nos imaginamos, lo cual puede producir incertidumbre y mucha crispación, ya que tener a tu perro lloriqueando y persiguiéndote durante mucho tiempo no debe ser agradable. Lo que debemos tener claro es que esa conducta se refuerza volviendo a tirar la pelota, y si no se hace terminará por extinguirse.

Además, hay que advertirte que cuando una conducta deja de ser reforzada sistemáticamente, es decir, cuando decidas dejar de tirar la pelota y hasta que tu perro entienda que una vez que lo decides, NUNCA se la vas a volver a tirar, va a haber un pico más exagerado de la conducta de lloriqueo, pero no te asustes ya que es un comportamiento típico y que después de llegar a su máximo, empezará a bajar.

Lo más importante es ser muy concienzuda cuando te decidas a extinguir la conducta de lloriqueo y no fallar nunca ya que un sólo día que te canses y le des la pelota para que se calle, habrás andado 100 pasos hacia atrás para solucionar el problema.

¿Qué hacer para que tu perro no se obsesione por la pelota?

  1. Haz señales más claras de cuándo se va a jugar con la pelota. Por ejemplo, sólo cuando vas a un parque determinado o a una zona determinada, solo después o antes del paseo, cuando sacas la pelota de la bolsa, etc. e intenta ser muy repetitiva con eso y no romper demasiado ese esquema. Los perros tienden a observarnos para intentar detectar repeticiones y patrones que puedan ayudarles a saber qué vamos a hacer (por ejemplo, cuando nos vamos de casa algunos lo saben incluso antes de que te vistas porque han captado un patrón determinado que hace la persona sin darse cuenta). Con esto quiero decir que cuanto más claros y controlados sean esos patrones que repetimos más fácil será para ellos entender hoy pelota sí o ahora pelota no.
    Además, utiliza siempre la misma orden para finalizar con la pelota, así se lo facilitarás aún más.
  2. Haz paseos también sin pelota, no siempre con pelota. En unión con el punto anterior, en un parque sí le tiras la pelota y en otro nunca. Tranquila, terminará por entenderlo y en el parque que NUNCA le tiras la pelota no te la pedirá, aunque la huela. Sin refuerzo no hay conducta. Pero el proceso es largo. Eso hay que saberlo siempre para ser persistente.
  3. Aprovecha esa obsesión por “perseguir” la pelota para buscarla con el olfato, escondiéndosela sin que la vea, dejándola botar en varios sitios (para dejar rastros falsos y demás… ahí ya cuenta el ingenio de cada uno); lo importante es que no la vea y se vea obligado a usar la nariz que les tranquiliza mucho más y genera un ejercicio más estable (evidentemente él preferirá siempre buscarla con los ojos, pero el olfato les viene genial siempre).

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