La Leishmaniosis

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la enfermedad del mosquito

¿Qué es?

La Leishmaniosis es una enfermedad infecciosa grave que afecta fundamentalmente al perro, causada por un protozoo del género Leishmania y que se transmite a través de la picadura de un insecto (flebotomo).
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¿Cómo se transmite?

La leishmaniosis la causa un pequeño parásito transmitido por la picadura de un insecto parecido a un mosquito (Phlebotomo). Son insectos de pequeño tamaño (2,5 mm. de largo aproximadamente); poseen dos alas recubiertas de pelo, lo que provoca que no emitan zumbido al volar y sean muy difíciles de detectar.

El perro contrae la enfermedad cuando es picado por un flebotomo que ha picado antes a un perro o a un animal enfermo. De este modo inyecta el parásito en sangre y éste comienza a reproducirse.  El parásito sólo lo transmiten las hembras ya que son las únicas que se alimentan de sangre para poder producir huevos. Animales silvestres como liebres, zarigüeyas, coatíes, entre otros, son portadores asintomáticos, por lo que los mosquitos que les piquen también transmitirán el parásito.

Para que un perro sano adquiera la enfermedad es imprescindible que sufra la picadura del mosquito. La leishmaniosis no se transmite a través de ningún fluido corporal (sangre, saliva, leche materna, heces…), por lo que animales sanos y enfermos  pueden convivir sin riesgo de contagio. En general, la leishmaniosis afecta a los mamíferos, incluidos los humanos, aunque en mayor medida a los perros.

Síntomas

Al ser una enfermedad sistémica, que afecta a todo el animal, los síntomas pueden ser al principio inespecíficos y difíciles de reconocer: fiebre, caída del pelo (especialmente alrededor de los ojos), pérdida de peso, úlceras en la piel y crecimiento anormal de las uñas. Sólo tras un reconocimiento exhaustivo se podrá determinar la gravedad de las afecciones internas (anemia, artritis e insuficiencia renal grave).

A veces resulta difícil diagnosticar la enfermedad en las etapas iniciales debido a la variabilidad sintomática. Existen multitud de síntomas asociados que varían en intensidad y expresión; además, el periodo de incubación también varía de un perro a otro dependiendo de su sistema inmunitario por lo que puede haber perros infectados que tarden incluso varios meses en presentar síntomas. Por este motivo, y porque la rapidez en la que se detecte la enfermedad afecta favorablemente al tratamiento, los veterinarios aconsejan realizar una prueba diagnóstica al año para descartar totalmente la infección.

Tratamiento

Las terapias que se utilizan actualmente no suelen curar completamente la leishmania; si bien es verdad que algunos perros tratados a tiempo reaccionan favorablemente al tratamiento y pueden considerarse clínicamente sanos, siempre existe la posibilidad de recaída con su consiguiente sintomatología y tratamiento.

El trabajo de investigación de los últimos años y la aparición de nuevos medicamentos han hecho que el tratamiento de la leishmaniosis mejore notablemente aunque todavía no se puede decir que exista un tratamiento definitivo e infalible.  La forma en la que se expresa la enfermedad varía de un perro a otro por lo que el éxito del tratamiento también variará en función de diferentes factores. Los dueños deben ser conscientes en todo momento de que el tratamiento es largo, caro y con un grado de incertidumbre en cuanto al éxito del mismo.

El tipo de tratamiento así como la duración del mismo, la determinará cada veterinario atendiendo a las especificaciones de cada caso. La combinación de antimoniales o de miltefosina con alopurinol ofrece la mejor eficacia en el tratamiento de la leishmaniosis canina en cualquiera de sus fases. El seguimiento del tratamiento dependerá de la evolución del perro, de las recaídas y de si tiene afecciones internas, pero siempre será el veterinario el que determine estos parámetros.

En algunos casos donde el estado de salud del animal limite enormemente las posibilidades de éxito del tratamiento (por ejemplo, animales que presenten insuficiencia renal aguda) el veterinario aconsejará eutanasia como forma de evitar sufrimiento al perro.

¿Qué podemos hacer para prevenir?

La leishmaniosis es una enfermedad grave que puede terminar con la vida de nuestro perro por lo que todo lo que podamos hacer para prevenir la infección es poco. La época crítica comienza con el calor (marzo-octubre) por lo que dependiendo de la zona en la que vivamos deberemos empezar la prevención antes o después. Durante el invierno, con el frio, los flebótomos permanecen en estado de larvas y son inofensivos.

  • La mayor actividad del mosquito es al atardecer y al amanecer por lo que en la medida que podamos, hay que intentar  evitar que el perro duerma al aire libre durante la época de mayor incidencia.
  • Los productos repelentes (pipetas, sprays, collares…) son los que presentan una mayor eficacia y fiabilidad. Son de fácil aplicación y no suponen ningún peligro de toxicidad para el animal o para otros miembros de la familia. Es importante mantener protegido a tu perro en las épocas y zonas de mayor incidencia.
  • En enero de este año (2012), un laboratorio farmacéutico ha lanzado una vacuna contra la leishmaniosis, la primera de Europa.  Esta vacuna previene de alguna forma el desarrollo de la enfermedad que produce el parásito. No previene la infección, pero sí  previene la enfermedad, que al fin y al cabo es la que termina con  la vida del animal. Esta vacuna cierra el círculo de la prevención y viene precedida de unos resultados clínicos extraordinarios. Vacuna contra la Leishmaniosis

Las tres medidas de prevención que se aconsejan son complementarias por lo que deben aplicarse conjuntamente. Aún así, debemos advertir que aunque tu perro esté protegido con todas las medidas de prevención siempre existe una posibilidad de que sea picado por el mosquito, y por lo tanto infectado.

Por esta razón, y por la importancia que tiene para determinar el éxito del tratamiento diagnosticar la enfermedad pronto, los veterinarios aconsejan realizar una prueba diagnóstica al finalizar la temporada de riesgo (octubre-noviembre).

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