Cómo gestionar el estrés y la ansiedad en los perros

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estres perro

Muchos perros no gestionan bien el entorno y generan mucha ansiedad. Esta ansiedad acumulada se puede convertir en estrés si no se consigue una válvula de escape y  con el paso del tiempo se convierte en estrés residual que es causa de múltiples problemas de conducta más o menos graves.

Síntomas de no saber gestionar el entorno

  • Ponerse excesivamente “nervioso” en muchas situaciones distintas (lo que los humanos solemos interpretar siempre por “ponerse contento”). Fomentar ese “ponerse nervioso” lo único que hace es generar estrés residual. Éste es el síntoma principal de un perro que no sabe gestionar correctamente el entorno. Genera estrés continuamente y como no resuelve nunca esas situaciones, siempre va en aumento…cada vez más nervioso… y más nervioso. Y al final esto sólo puede desembocar en problemas de conducta (incluida la agresión). Queremos que el perro sea feliz, sin duda, pero hacen falta normas que enseñen a “autocontrolarse” al perro para aprender a gestionar los entornos activantes sin llegar a generar ese estrés residual.
  • Estar atento a todos los cambios del entorno y vivirlo con nerviosismo (cambios positivos o negativos). Esto hace perros especialmente susceptibles, perros que parece que no están nunca realmente tranquilos.
  • Generación de expectativas continúa por un ambiente poco claro. Continuamente atento a las señales del ambiente.
  • Tener miedo de situaciones (ruidos-personas con gorros-bicicletas, etc.) que en principio no tienen por qué dar miedo.

Muy importante

Para avanzar en la educación de un perro debemos pensar y meditar las normas que queremos que se cumplan antes de implantarlas, cómo vamos a conseguirlo y el grado de implicación al que estamos dispuestos.

No se pueden conseguir determinados estados emocionales con algunos perros (perros difíciles, con una socialización deficiente, nerviosos) sin antes plantearse la cuestión de la implicación y los límites. Porque algunos perros requieren mucho trabajo y mucha implicación por parte de la familia y sin esa implicación no es posible avanzar realmente. No basta con querer al perro, sin duda es importante pero no es suficiente para educar. Distintos perros necesitarán educaciones sustancialmente diferentes dependiendo de factores como la raza, la etapa de socialización, la educación temprana que ha recibido, etc. En base a esos factores la educación será más o menos sencilla y necesitará, por tanto, más o menos implicación y compromiso.

Pilares de la educación

Los perros necesitan ser guiados en la educación ya que al no vivir en su comunidad natural (entre perros siempre sabrían cómo tienen que comportarse; las normas del grupo serían claras y consistentes) necesitan que les mostremos el camino para mantener una convivencia saludable.

Las normas deben cumplir unas características:

  • Normas claras → que las entienda el perro, ¡muy importante! A veces para que esa comprensión llegue necesitamos tiempo para enseñárselo (y cumplir las otras normas). El perro siempre quiere agradarnos y en su intento de hacerlo puede generar mucho estrés si no entiende lo que queremos de él.
  • Normas consistentes → que siempre sean las mismas, que las cumpla en presencia de todos los miembros con autoridad sobre el perro y que sea muy importante cumplir la norma. En un ejemplo sencillo, consistente quiere decir: si la norma es “no acercarse a la mesa mientras se cena”, debe cumplirse siempre, cuando está la dueña, cuando está el dueño, cuando está el hijo mayor… ¡siempre!De esta forma al perro le queda mucho más claro y lo entiende mucho antes y no genera expectativas de “ay, esta noche si me van a dejar”… Si unas veces se lo hacemos cumplir y otras veces no, (en aprendizaje animal se llama refuerzo intermitente) debemos saber que después será muchísimo más difícil cambiar esa conducta porque el perro estará siempre generando expectativas de “en esta ocasión no, pero a la siguiente seguro… o a la siguiente, o a la siguiente”…o “con manolito no pero con fulanito sí”.
  • Normas justas → aunque parezca mentira esta parte es la que más cuesta entender. En el ejemplo que he puesto anteriormente,  si queremos implantar la norma  “no acercarse a la mesa mientras se cena”, no podemos empezar a enseñárselo regañándole cuando se acerca las primeras veces. No es justo que le regañemos porque haga algo que NO le hemos enseñado todavía. Con mucha paciencia le tendríamos que echar del lugar (pero sin castigar = gritar, enfadarnos, etc.) para que entienda la norma “cuando están sentados – me tengo que ir a mi sitio o me tengo que alejar”. Es decir, cuando regañemos al perro debe ser por algo que estemos seguros que le hemos enseñado y que el perro sabe que no debe hacer, de otra forma sólo estamos generando miedo a fallar y lo que queremos generar es ganas de hacerlo bien (el matiz emocional es bien diferente).

En definitiva, cuanto más claro sea su entorno más fácil le será entender al perro lo que se espera de él y menos ansiedad y estrés generará al respecto. Por eso es importante ser primero nosotros conscientes de qué queremos del perro para transmitirlo de una forma clara, continua, sin altibajos emocionales (hoy me enfado mucho, mañana no) y coherente con nuestro estilo de vida. No podemos pedirle que esté tranquilo y al ratito alterarle sin sentido… jugando de forma brusca con él… debemos armonizar nuestros estados emocionales lo máximo posible.

¿Qué más podemos hacer?

Enriquecer el ambiente del perro

  • Trabajar con el perro para estimular su mente: cada cierto tiempo podemos enseñarle diferentes trucos (sentarse, dar la vuelta, darnos la patita, etc.)  MUY IMPORTANTE: hay que aprender el método lo mejor posible y trabajar con el perro de forma tranquila y clara. Cuanto más clara sea la forma de trabajar más fácil será que el perro lo gestione correctamente. Si trabajamos mal lo que estamos es empeorando el problema (es preferible no avanzar y seguir haciéndolo de forma clara que avanzar de forma inestable). Los perros son muy listos a la hora de captar regularidades con lo que si la regularidad que captan es la irregularidad del dueño, o su inestabilidad,  malo.
  • Juguetes interactivos: juguetes que sirven para estimular su mente a la vez que facilitan el autocontrol y la gestión del estrés. Ver: Juguetes interactivos
  • Juegos de olfato, de dificultad creciente pero siempre lo suficientemente fáciles como para no generar ansiedad. Los dueños tienden a decir “como ya sabe hacer esto, voy a ponérselo más difícil, y después, más difícil, y más…”. Con un perro que gestiona mal el entorno esto es un error… No queremos generar ansiedad excesiva por no saber resolver el problema, queremos que resuelva problemas que generen un poco de ansiedad para que aprenda a resolver y a autocontrolarse ante estas situaciones. Ver: Juegos de olfato
  • Que realice ejercicio físico: perseguir una pelota, espacio de juego, buscar un juguete…. Estos juegos deben tener siempre normas claras para aprender autocontrol que iremos viendo a medida que vayamos avanzando en el aprendizaje. Ver: Cómo jugar con la pelota
  • Socializarse con amigos que, además de ser saludable, gasta mucha energía. Esta opción es la mejor pero no siempre es tan fácil de conseguir. Requiere que sea un perro sociable y que tenga compañeros de juego habituales con los que compartir sus paseos.

Todos estos consejos están dirigidos a facilitar un estado emocional positivo en vuestros perros y a fomentar una relación saludable con ellos.

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Ana Jiménez

Licenciada en Psicología y Adiestradora Canina

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7 Comentarios

  1. Excelente artículo, tengo que ayudar a un labrador y es un verdadero desafío, esta nota me dio muchísimas herramientas que no conocía.
    Muchas gracias.

  2. Muy bueno el artículo. Quería consultar por mi perro, un cachorro mestizo, de 10 meses que adopté de la calle hace 2 meses. Es obediente, se lleva bien con otros perros, con chicos y con adultos. Sale a pasear casi todos los dias. Pero no tolera que yo salga de la casa y si no queda otra persona en casa que lo contenga, salta una pared de 2. mts. da unas vueltas y me espera en la calle. No sé como manejarlo. Gracias.

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